Una evaluación editorial de un restaurante debe separar hechos verificables, observaciones de una visita, preferencias personales y cualquier relación comercial. Sin esa separación, una recomendación puede convertirse en publicidad encubierta o aparentar una experiencia que no ocurrió. Sekuoya no debe publicar fichas de negocios con precios, horarios, calificaciones o imágenes que no hayan sido comprobados.