Diseña la semana a partir de pocos resultados verificables, calcula la capacidad después de descontar reuniones, cuidados, desplazamientos y descanso, asigna bloques a las tareas que producen esos resultados y deja margen para imprevistos; mide avance por entregables y decisiones cerradas, no por horas ocupadas. Una agenda llena puede mostrar actividad sin acercarte a lo que realmente debía quedar resuelto.